Dogecoin: ¿qué tan lejos está la luna?

Los shibes del mundo saben que la aventura Dogecoin está reservada para audaces, perseverantes y solidarios. Wow.
Muchas cosas han cambiado en dos años. No importa si diciembre del 2013 nos catapultó, si el 2014 nos trató mal, ni si el 2015 amagó con casi desaparecernos. Hasta Jackson Palmer buscó nuevos horizontes. Aquí seguimos. Estamos acostumbrados a la supervivencia digna; tenemos la certeza de que llegaremos a la luna. Pasó el AuxPow y la fusión minera con Litecoin, hemos visto el nacimiento y penuría de DogeParty, el mini-rally de otoño-invierno del 2014 y el roce en mínimos al pie de la gráfica. Nos crecemos al castigo. La minería de Dogecoin asegura su viabilidad a través de la fusión de su actividad con las monedas que comparten el protocolo scrypt.
Ahora, la blockchain o malla digital (ese armazón de bloques minados) conquista la atención aquí y allá, con su promisorio potencial para gestionar smart contracts y ofrecer un confiable libro contable a los procesos financieros globales, a la gobernanza en los modelos privados y públicos, así como a la contraloría social.
Aceptamos el coqueteo de Vitalik Buterin, y estamos en primera fila con ethereum, para crear la cadena lateral de eDoge (¿o Dogetherum?). Tenemos ventaja en precio y rapidez de envío de la criptomoneda consentida.
DogeComunidad acompañó la fundación de Dogecoin desde enero del 2014. Es el sitio de información en español con mayor regularidad que trata temas sobre Dogecoin. Así seguiremos.
Wow. Much shibes. Such currency... to the moon. Wow.

 

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